Entrevista a Adriana Guzmán, feminista comunitaria de Bolivia
En el contexto de enorme movilización en el vecino país de Bolivia, presentamos la entrevista realizada por Pablo Usero, de Radionauta[1], a Adriana Guzmán, militante feminista comunitaria que fue detenida la semana pasada en el marco de la represión del gobierno de Rodrigo Paz.
–Esta rebelión, este levantamiento del pueblo empieza por algunas medidas de ajuste que lleva adelante el gobierno de Rodrigo Paz, sobre todo la quita del subsidio al combustible. ¿Cómo fue creciendo y cómo se fue transversalizando el conflicto?
Adriana Guzmán (AG)– Yo creo que con las propias elecciones. Una democracia que como organización nosotras hemos dicho que no nos sirve a los pueblos, nunca nos ha servido, donde sale elegido un presidente que no tiene ningún reconocimiento. Los candidatos eran de derecha, entonces no había de dónde elegir y él sale elegido como el menos peor de derecha,
La verdad es que las razones también por las que es elegido se pensó que era el más fácil de sacar, es decir, era un proyecto también político. “No hay a quién elegir, vamos a tener que elegir alguno que la democracia nos obliga a votar en Bolivia, pero seguramente no será alguien que gobierne para el pueblo y habrá que sacarlo”. Cuando se llegó a la segunda vuelta es que la segunda vuelta es en las calles.
Para nosotras esta es la segunda vuelta, donde estamos denunciando esta democracia burguesa, liberal, democracia en manos de los grupos oligarcas, ricos de Bolivia que nos ha hecho elegir solamente entre candidatos de la derecha. Entonces, desde el principio es un gobierno sin legitimidad, un país enojado, indignado, porque nos han llevado a elecciones, a gastar dinero cuando no teníamos ninguna representación, no había de dónde elegir, cuando no tenía una propuesta posible. Entonces, toda esa rabia, esa indignación se ha ido acumulando y, por supuesto se ha detonado más con la crisis económica.
Se ha esperado que cumpla las cosas que él se ha comprometido en las mesas de diálogo, como, por ejemplo, ha quitado la subvención a los hidrocarburos y se ha comprometido en utilizar ese dinero, 10 millones eh de bolivianos día, en utilizarlos, en reinvertir en el país para que haya menos crisis económica. Se ha comprometido a estabilizar el precio del dólar. Nunca lo ha hecho, ha creado un precio referencial que existe en su cabeza y nadie más. No sirve, ese precio no sirve más que para él.
La ley del trabajo en Bolivia ha generado mayor posibilidad de explotación, ha quitado derechos laborales, ha tocado la ley de pensiones, ha planteado que un grupo de jubiladas y jubilados que estarían para él en una situación productiva, vuelvan a trabajar para que se les deje de pagar la jubilación.
Es una cosa impresionante, así como lo ha hecho Milei en la Argentina. Un paquete de medidas que le han llamado “de shock” que han acordado seguramente con Milei, con Kast, con Novoa y que eso han causado, un shock de 6 meses en que hemos estado exigiendo, demandando, mandando pleitos, petitorios y ahora hemos salido el shock y queremos que se vaya. Esa sería más o menos una síntesis.
-Hay algo que es muy interesante, el desconocimiento a esta democracia burguesa como una salida a nuestros problemas como pueblos. Me parece que esa aún no es la situación en Argentina.
AG- Sí, bueno, nosotras como pueblos ancestralmente hemos hablado de la autodeterminación, el autogobierno y hemos ejercido el autogobierno, ¿no? Quien conoce Bolivia sabe que en Bolivia las comunidades existen dentro del estado y contra el estado y fuera del estado también. Es decir, hay autogobierno territorial, hay autoridades originarias, hay autoridades de justicia y autoridades de producción.
Es decir, existimos también, hemos tenido la capacidad de más de 500 años, y 200 de existir eh al margen de este estado y exigirle las cosas que tiene que hacer el estado, pero también exigir existir al margen de ese estado. Eso es para nosotros autogobierno. Autogobierno ha sido poder sacar a Gonzalo Sánchez de Lozada el 2003 en la masacre del gas. Autogobierno ha sido poder sacar a Jeanine Añez en la dictadura del 2019.
Autogobierno también de cara al presidente que quiere matarnos de hambre, que quiere enajenar la tierra, que quiere entregar todo a las transnacionales, a los empresarios. Porque la ley 1720 que ha aprobado el Senado y finalmente ha promulgado el presidente Rodrigo Paz en abril, era una ley que quitaba la tierra comunitaria, que atentara contra la tierra indígena, que está protegida en la Constitución y que nacionalmente la hemos protegido para para también tener ahí la comunidad y tener de donde comer.
Entonces, yo creo que es esto que tú dices, la democracia, nosotras no nos la hemos creído, nosotras seguimos ejerciendo autogobierno como pueblos, como organizaciones, hay una memoria muy grande de autogobierno. Y además el debate hoy en las calles es frente a ese sistema capitalista neoliberal.
No le estamos diciendo a Rodrigo “¿dónde está el capital?” o “¿por qué no somos ricos?”, le estamos diciendo, “No queremos entregar la tierra donde queremos que vivan nuestros hijos y nuestros nietos. No vamos a entregar la tierra donde producimos lo que comemos. No nos vamos a ir del país. Aquí queremos vivir. Aquí han vivido nuestras abuelas, nuestros abuelos. Aquí queremos vivir”. Entonces, es un debate que va más allá de un gobierno. Es un debate de paradigmas, de formas de vida. No queremos inclusión, no queremos ahora que los indios estén en su gobierno, él ha dicho que va a poner ministros, no queremos otro partido de indios, no creemos más en este modelo capitalista neoliberal.
-Es interesante porque se intenta instalar desde algunos medios la idea de que esto es una cuestión de Paz versus Evo, y como que es Evo el que está empujando. Y en cambio, hay una organización desde las bases populares como decías, que va más allá de lo que pueda haber sido el gobierno de Evo, lo que puede ser un nuevo gobierno o lo que es o lo que fue el MAS.
AG– Sí, es una mirada, yo creo, colonial de la política. Que se reduce a partidos, a la política partidaria de los estados, la que llaman oficial, candidatos, caudillos. Es una mirada absolutamente reduccionista. Lo que se está discutiendo en la calle es una posición frente a este sistema que quiere quitarnos la comida, que quiere quitarnos la vida digna, que quiere explotarnos todo el día sin dejarnos tiempo para organizarnos, sin dejarnos tiempo para bloquear. Esto también es parte de una acción política, de un espacio de formación, ancestralmente hemos bloqueado las ciudades y ahí podemos quedarnos horas de horas, días de días. No es que no tenemos que trabajar, sino que entendemos que ese también es un trabajo político de generaciones y de frente al sistema.
Es indignante esta desinformación, la estigmatización que hace el gobierno utilizando el hecho de que seamos pagados, que son masistas los movimientos, que todos siguen a Evo… Es indignante porque además es una ignorancia terrible, o sea, no conoce la historia del país, no sabe que históricamente nos hemos movilizado, históricamente hemos hecho cercos antes de que ni exista lo que hoy se le llama Bolivia.
Y creen ellos que las personas pueden movilizarse más de 30 días, bloquear, dormir en las carreteras por unos pesos, por un dinero. Sin contar además que ellos se crean este enemigo, han intentado crearse este enemigo interno con Evo Morales, porque realmente ahorita no tiene la fuerza del política, ni el reconocimiento de las organizaciones para estar movilizándose ni para pensar en que él pudiera ser la opción después en nuevo las elecciones.
Lo que ahorita queremos es que salga el que nos está matando de hambre y nos iremos reorganizando pues para ver cómo seguimos dialogando con este estado al que nunca hemos reconocido, porque eso también es verdad, nosotras somos aymaras, somos quechuas, no somos bolivianas, siempre hemos reconocido ese estado colonial que ha tratado de someternos.
-Además de las organizaciones comunitarias que están sosteniendo la lucha, hay una gran participación también de organizaciones de trabajadores y trabajadoras, ¿qué rol está jugando hoy la Central Obrera Boliviana (COB), por ejemplo?
AG– Yo creo que eso es lo maravilloso de un proceso como este de disputas de sentido, de paradigmas, donde la clase obrera está teniendo un gran aprendizaje. Porque la clase obrera, claro, ha podido salir a defender los derechos, el derecho laboral, las paritarias, como dicen ustedes, o los incrementos, pero nunca ha discutido sobre quién produce lo que come y qué hacemos si no hay comida. Y la discusión hoy de las organizaciones originarias, indígenas, campesinas es: si nosotros no les damos comida, ustedes se mueren de hambre, porque el dinero no se come, porque la gasolina no se come, porque los papeles, los derechos y las constituciones no se comen.
Entonces, creo que es importante el rol en el que está la Central Obrera, que es de mucho aprendizaje. Es decir, si viene un dirigente visibilizado sobre todo por el Estado, es Mario Arango, ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, él tiene la capacidad de reconocer que él no está liderando nada. Esto es una rebelión, como le han llamado desde Argentina, una insurrección para nosotras, donde fundamentalmente el movimiento campesino está discutiendo sobre quién provee la comida en este país y por qué quién produce esa comida, tiene que ser siempre empobrecido, maltratado, humillado por este estado.
Entonces la clase obrera está en las calles y además está aprendiendo un discurso que la clase había borrado. El discurso de clase los había borrado ¿Quiénes son? Porque también son aymaras, también son quechuas, también son campesinos. Así es la raíz de todo este país, ¿no? Entonces, hay una movilización de un aprendizaje político, yo creo, hermoso para mí.
-Fuiste detenida por estar participando en las movilizaciones, ¿cómo fue ese proceso? y ¿cuáles son los pasos a seguir?
AG– Bueno, quiero denunciar las formas de represión que está utilizando el gobierno de Rodrigo Paz que intenta internacionalmente victimizarse, yo creo, diciendo que no va a sacar a los que el dialoga, hace corredores humanitarios, lo cual es absolutamente falso. Han sido corredores de represión con militares, con policías, con uso de balines, de balas, con uso de la represión donde han habido muertos. Tenemos tres muertos mayores, dos abuelos, una abuela. Y el sábado ha habido un compañero de la provincia de Aroma en camino La Paz- Oruro, con una herida de bala. Entonces hay represión después de la represión. También hay que denunciar toda la ayuda represiva y genocida que está enviando Milei. Utilizan esos gases y todo lo que hacen hoy las fuerzas policiales y militares en las calles es gasificar. Y la gente que está gaseada, desmayándose, que pueden ser desde manifestantes hasta transeúntes, son detenidas.
Entonces, el día que a nosotras nos detienen, el día viernes, han detenido a 60 personas junto a nosotras. Entonces, piensan criminalizar a la mitad del país, piensan abrir procesos a la mitad del país, a tal punto que el día de ayer el Tribunal Departamental de Justicia de la Paz se ha declarado en vacaciones. Nuestra lectura es que lo ha hecho para no ser cómplice dice de toda la vulneración de derechos que está haciendo el Estado, deteniendo, procesando, imputando a todas las personas.
Hemos salido en horas, sí, pero con imputaciones, con medidas cautelares. Una hermana de 89 años ha tenido que pagar una fianza de 5000 bolivianos y traer a dos garantes, hermanos de 80 y 85 años que están con medidas cautelares con detención domiciliaria.
Esa es la forma de represión que está utilizando el gobierno de Rodrigo Paz mientras supuestamente se muestra como alguien que no decreta un estado de sitio. También hoy están eh analizando la posibilidad de decretar ese estado de excepción que va a significar más muerte, más represión. Como siempre los estados represores no reconocen a los muertos, para ellos no hay muertos, no hay heridos.
Eso nosotros ya lo sabemos, sabemos que nuestras vidas nos importan a nosotras y nuestros muertos nos importan a nosotros, pero denunciamos internacionalmente que eso está sucediendo.
Hay cuatro hermanas y hermanos asesinados por el gobierno de Rodrigo Paz, heridos y hasta la fecha, según el dato que nos ha dado la compañera de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de las 20 provincias, es que son más de 400 procesados con detención domiciliaria.
¿Cómo sigue esta resistencia? Ésta es una movilización, una rebelión, una insurrección sin cabezas, sin dirigencias, ¿no? Por todo el desgaste del que venimos por toda la fragmentación de la que venimos, pero también porque están siendo perseguidos, tienen detenciones y apremios como el caso de Mario Argollo y otros hermanos de la de los Ponchos Rojos, de la Tupac, etcétera. Entonces es sin cabezas, es autoorganización, es realmente indignación, es reaccionar a la crisis, es movilizarnos por hambre. Entonces no hay un plan específico, pero lo que sí hay es la capacidad de resistir. No es la primera vez que estamos más de 30 o 35 días en las calles.
Y todos los días esa capacidad, primero por la crisis, porque no hay qué como. Segundo, porque sabemos que, aunque desbloqueemos mañana Rodrigo Paz no va a solucionar el tema el tema económico, porque no tiene palabra, porque no tiene capacidad política. Y tercero porque Rodrigo Paz todos los días alimenta esta rabia llamándonos vándalos, diciendo que en el país no sucede nada, diciendo que no hay muertos, negando la represión. Entonces hay una gran rabia, una gran crisis y una gran experiencia de estar en las calles, podremos estar 2 meses, 60, 70 días hasta que se vaya. Esa la única solución en la que esta medida se va a parar es que Rodrigo Paz renuncie.
[1] La entrevista se realizó en Enredando las mañanas, el programa radial de la Red de Medios Alternativos el martes 26-5.
Imagen de portada: La izquierda Diario
