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57 años del Cordobazo y algunas claves para pensar el hoy

Por Sergio Nicanoff*

El contexto del Cordobazo

Nos tenemos que ubicar en el mundo de la Guerra Fría, un mundo escindido en dos bloques, liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética, capitalismo y bloque comunista, lo que podríamos llamar el socialismo real.

Un impacto muy cercano en la región y en el mundo fue la Revolución Cubana y muy cercanos a el asesinato del Che en Bolivia en el 67. Sobre todo, el Cordobazo se inscribe en las revueltas que comienzan en el año 68, ese ciclo de enormes rebeliones en distintas partes del mundo, el Cordobazo es parte plena de ese ciclo a nivel mundial.

Y siguiendo a las características particulares del contexto, en la Argentina transcurre la quinta la dictadura de las Fuerzas Armadas en el siglo XX, encabezada en ese momento por Onganía, claramente centrada en la Doctrina de Seguridad Nacional, es decir, la el enemigo interno, el comunismo entendido en una acepción sumamente amplia del término, cualquier pensamiento crítico era el enemigo central y una dictadura que se miraba en el espejo de Brasil.

Hay que recordar que en Brasil había habido un golpe en el año 1964 y que, a diferencia de la dictadura de Onganía, la dictadura de Brasil va a perdurar hasta 1985. Es decir, desde el 64 al 85 con modelos socioeconómicos muy similares, una industrialización fuertemente dependiente de capitales extranjeros, una búsqueda de quebrar la organización sindical, el movimiento obrero y toda forma de protesta.

Ese es el marco de la dictadura de Onganía, que además había dicho que se venía a quedar por décadas. No se veían así mismo como algo pasajero, sino como algo que iba a perdurar de largo tiempo.

Y en un ciclo en que desde el golpe del 55 el peronismo está proscripto, prohibido. A esto hay que agregar que con el golpe del 66 de Onganía en el que se inscribió el Cordobazo, todos los partidos políticos estaban prohibidos. Entonces, estamos con una dictadura de largo plazo.

¿Por qué el Cordobazo se generó precisamente en Córdoba?

Lo primero que hay que decir es que Córdoba venía de un proceso de industrialización tardío y muy cercano. En el 54 se había instalado Fiat con varias plantas alrededor de la ciudad de Córdoba, se había instalado la empresa Kaiser, otra empresa automotriz estadounidense en este caso y se estaba dando un proceso de afluencia del interior de Córdoba y de otras provincias cercanas a la nueva industrialización. Es decir, había un proletariado en términos etarios y en términos de reciente incorporación como fuerza de trabajo en la industria, nuevo.

Esto es un tema importante, algún intelectual revolucionario estadounidense, James Petras, decía que esa industrialización tardía impidió a los sectores burocráticos de los gremios generar mecanismos de control lo suficientemente sólidos. Y eso permitió o posibilitó la consolidación de una dirigencia sindical combativa e incluso, como en el caso de una figura legendaria, central en el Cordobazo, Agustín Tosco, secretario general del gremio eléctrico, -que es la empresa pública de electricidad de Córdoba-, claramente con definiciones marxistas.

Entonces, la industrialización tardía también generó una lógica de un sector obrero reciente que permitió la aparición de dirigentes radicales reformistas. Hay que recordar que Tosco ganó el gremio con 27 años en la década del 50. Y a partir de ahí se convierte en una figura clave.

El otro elemento que creo que es central en el Cordobazo es el movimiento estudiantil. El peso del movimiento estudiantil en aquella época, en los barrios Clínicas, Alberdi, también con una afluencia muy grande del interior, pero hay que recordar que la dictadura había intervenido las universidades, cerrado los comedores universitarios y que en el 66 había muerto un estudiante, Santiago Pampillón, en las represiones de la dictadura contra las movilizaciones que rechazaban la intervención en la universidad.

Pero, además, una parte de esos estudiantes trabajaban en las fábricas de los barrios industriales o recientemente industriales de Córdoba, con lo cual había un contacto de un sector del movimiento estudiantil importante con los trabajadores. Y agrego otro elemento: Tosco y otros gremios formaban parte de la CGT de los Argentinos, que se había fundado en el año 68 y que, encabezada por Raimundo Ongaro, era una central obrera combativa que se enfrentaba a la burocracia sindical dirigida por Augusto Timoteo Vandor, el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica con vínculos evidentes con la dictadura. Esta CGT de los Argentinos generaba todo un espacio de una confluencia del sector peronista combativo con distintos sectores de la izquierda.

Por esto, un rasgo central del Cordobazo es la confluencia obrero-estudiantil. Y no es un dato menor, porque desde el golpe del 55, mientras que el grueso del movimiento obrero había afianzado una identidad peronista, en muchos casos con rasgos combativos e incluso clasistas muy marcados, el movimiento estudiantil transcurría mayoritariamente por el antiperonismo.

Digamos que algo que logra la dictadura, obviamente como algo no buscado, es que, frente al ataque al movimiento estudiantil, el ataque al movimiento obrero, el nivel de represión, el autoritarismo, hace que confluyan y se organicen las protestas y que líderes como Tosco sean muy receptivos a las demandas estudiantiles y le abran un espacio. Entonces, aquí hay otro dato clave de Córdoba.

El 30 de mayo había un paro general convocado por las distintas centrales nacionales, pero en Córdoba además se agrega un paro el 29 de mayo con movilización al centro de la ciudad de Córdoba. Esa movilización fue convocada por los mecánicos, por Luz y Fuerza, por el gremio de PEC, la empresa eléctrica de Córdoba, por el movimiento estudiantil, por el gremio del transporte con un dirigente combativo peronista como Atilio López.

La policía reprime, mata a un trabajador mecánico, Máximo Mena. Y al caer Mena se suma más gente a la movilización, inclusive vecinos de los barrios céntricos de la ciudad de Córdoba, que se convierte en una batalla campal.

Para dar una imagen rápida, digamos que va a entrar el tercer cuerpo de ejército, porque la policía agota las balas, agota los gases lacrimógenos y se tiene que ir de la ciudad literalmente y quienes entran a reprimir es el tercer cuerpo de ejército. Y el general que encabezaba el tercer cuerpo de ejército días después va a decir: “Parecían las invasiones inglesas, porque en los balcones la población arrojaba todo tipo de objetos sobre las tropas. El propio testimonio de Sánchez Lahoz nos habla de la intensidad del Cordobazo. El Cordobazo es un parteaguas histórico.

No se puede entender lo que sucede en el Cordobazo, sin tener en cuenta que muy pocos días antes la policía había matado al estudiante Cabral en Corrientes, en una protesta por el cierre del comedor universitario y su privatización. Y en Rosario habían matado a Blanco y Bello, uno de ellos un pibe del secundario de 15 años, lo que provocó una suerte de insurrección en Rosario y la entrada del segundo cuerpo de ejército a recuperar el control de la ciudad. Eso es antes del Cordobazo.

60 muertos, más de 300 heridos, centenares de detenidos, Tosco detenido y condenado a más de 8 años de prisión y que luego iban a mandar a la cárcel de Trelew.

Influencia del Cordobazo

Córdoba tiene un enorme impacto. Abre un ciclo de protestas que si lo pensamos en términos gramscianos es una crisis orgánica. Es decir, abre una crisis de dominación. Actores sociales relativamente nuevos, van a crecer enormemente después del Cordobazo. Me refiero al movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, me refiero a las Ligas Agrarias, al clasismo como una corriente sindical que va a tomar protagonismo cada vez más fuerte. Me refiero al movimiento estudiantil y a las organizaciones armadas revolucionarias que van a proliferar en la etapa.

Entonces, el Cordobazo debilita a la dictadura y abre un ciclo de protestas que, si uno lo mira atentamente, el golpe de marzo del 76 viene a tratar de clausurar. Esa crisis de dominación que se va a extender, a mi juicio, desde el 69 hasta mediados de la década del 70, hasta el Rodrigazo, las Coordinadoras Fabriles, el gobierno de Isabel Perón, la lucha contra López Rega y el ajuste contra Rodrigo.

Ese ciclo de varios años es lo que viene a cerrar la última dictadura. Un ciclo marcado también por una democracia de base, una participación tanto obrera como estudiantil, como de nuevas formas de organización.

¿Cómo pensamos el Cordobazo desde nuestra actualidad?

El Cordobazo trae la enseñanza de movimientos que desbordan la burocracia, un poco lo que vino pasando hace semanas en Chubut. Sin eso no hubiese habido Cordobazo, sin eso no se hubiese sostenido la continuidad de luchas.

Las rebeliones aparecen como espontáneas, pero nunca son totalmente espontáneas. Dicho de otra manera, la espontaneidad y la bronca, cuando estalla, descansa sobre un tejido organizativo previo, siempre.

Entonces, la construcción de ese tejido organizativo, social, político desde abajo, la autoorganización, es un elemento central para que se produzca en jornada como la de Córdoba, no aparecen de la nada. Primera cuestión a tener en cuenta y a pensar.

Y creo que la memoria es muy fuerte porque, más allá de que la sociedad que tenemos es muy distinta a la del Cordobazo, Córdoba es profundamente distinta también, el cordobazo sigue generando todo el tiempo nuevas producciones y reinterpretaciones.

Por ejemplo, hace 2 años, la editorial Hotel de las Ideas sacó una historieta de Gianni Agresti que se llama La rebelión, historias de Cordobazo, un proyecto que es muy recomendable como para ver El Cordobazo. Y hace muy poquito en El BAFICI apareció una película que es una mezcla de documental y de ficción, porque se encontraron en un lugar de la Universidad de Córdoba que se estaba demoliendo, latas de películas, cortometrajes, filmaciones de marchas, asambleas, etcétera, hecho por los estudiantes de cine de la década del 60 y 70. Ese material que se consideraba desaparecido, apareció entre los escombros de una obra que se estaba emprendiendo en la universidad. ¿Y qué encontraron en esas latas? Todo el proceso de politización. Se filmó en un arco que va desde el 1964 al 1975 y que Santiago Sein, que ya había hecho un documental sobre el Cordobazo, está presentando ahora los viernes en el Malba, se llama, parafraseando a Godard, “Para hacer una película solo hace falta un arma”.

Esa mezcla de documental y ficción es en base a la reconstrucción de lo que se acaba de encontrar hoy. Se reconstruye el ciclo de politización de una juventud que se atrevió a soñar que una transformación era necesaria y era posible, algo que, por cierto, necesitamos agudamente en esta época.

¿Cómo hacemos para recuperar esa esperanza y esa fuerza? Creo que hay distintos niveles. Uno es unidad de acción en la calle contra el ajuste. Otra es tratar de articular espacios de base con esta lógica de autoorganización que resulta fundamental.

Hace muy poquito, este sábado que pasó, tuvo lugar un encuentro que se llama la Agenda del Pueblo Trabajador, que, justamente una de las cosas que busca es articular federalmente espacios de base que tengan una mirada anticapitalista, antipatriarcal, ecosocialista.

Entonces, unidad de lucha, articulación por abajo de espacios que busquen trascender esta sociedad que existe y la construcción de núcleos políticos, y la comunicación revolucionaria, intentar informar desde otro lugar y ser muy paciente.

La dictadura Onganía parecía invencible y apareció ese ciclo de luchas enorme después de 3 años, cuando en ese contexto muchos pensaban que no era posible. Todo esto es un mensaje para la actualidad.

(*) Este texto es producto de una columna radial realizada en el marco de Enredando las Mañanas, el programa de la Red de Medios Alternativos el día martes 26/5/26.

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